jueves, 22 de octubre de 2009

Escultura Sumeria



ESCULTURA SUMERIA


PREDINÁSTICO ANTIGUO.
En la escultura de este momento el bronce es un material mucho mas idóneo para crear obras de arte, pues aunque son muy parecidas a las esculturas de faldellín, tienen mucha más libertad, pudiéndose incluir algunas novedades, por ejemplo que las manos se separen del pecho, o que la pierna izquierda se adelante y doble un poco.Estas figuras formaban parte del mobiliario de los templos y soportaban candelabros y recipientes de ofrendas.
Paulatinamente la estatuaria sumeria va evolucionando hacia proporciones más naturales, mostrando imágenes con superficies curvadas, suavemente fundidas y modeladas, donde las estatuas masculinas presentan barbas que ya no son escaleras de surcos a bisel, sino que están compuestas en forma de cascada de mechones ondulados, la cabeza adquiere forma y expresión, dando a la nariz y a los ojos su verdadero tamaño.
 
El escultor comienza a dar mayor naturalismo al rostro, asomando una boca con rasgos amables y risueños.
El torso de la estatua, aunque se conservan los huecos de las axilas, comienza a hincharse y redondearse, se reduce la anchura de los hombros y el grosor de los brazos disminuye. El faldellín comienza a mostrar la lana, aunque las formas del cuerpo siguen ocultas.
Esta evolución se impone a fin del Período Protodinástico, a principios del III m. a. C., siendo un ejemplo el gran inventario de Mari, cuya estatua más importante es la escultura sedente de Ebihil (Inbi-hil) de 52 cm., que manifiesta un tratamiento muy naturalista y expresivo, relacionado con la aparición de estas nuevas corrientes que traen un cambio de estilo con respecto a estatuas anteriores, imponiéndose las proporciones naturales.
Se presenta con una barba cortada y rizada en mechas terminadas en bucles que nacen debajo de las orejas. El cuello es espeso, pero los hombros, la espalda y el pecho no están perfectamente modelados, así como las manos apretadas sobre éste, y los codos son moderadamente puntiagudos.

Estatua de Ebih-Il, dedicada Ishtar
Otras formas de representación artística son las placas perforadas que aparecen en el Dinástico Arcaico II. Normalmente se presentaban con un orificio central para poder ser fijadas en las paredes de los templos, y habitualmente su elaboración se llevaba a cabo con motivo de la inauguración de construcciones religiosas así como de otros eventos de importancia. Comúnmente solían contar con decoración compuesta por una serie de relieves dispuestos en diversas bandas o registros, formando composiciones unitarias.

Placa votiva de  Ur-Nanshe de Lagash
A finales del Dinástico Arcaico II y comienzos del Arcaico III, las placas modifican su aspecto exterior para alcanzar su máximo esplendor a finales delDinástico Arcaico III, con los ejemplares pertenecientes a la I Dinastía de Lagash (2675-2350 a. C. aproximadamente), siendo un gran ejemplo la Estela de Telloh, en donde los detalles no aparecen grabados, sino modelados.
En esta estela se halla Ur Nanshe cargando un cesto de barro para moldear el primer ladrillo del nuevo templo que va a construir. En el extremo inferior derecho celebra la terminación de su obra, en este lugar también aparece su familia en dos rígidas filas de figuras, que pueden ser identificados gracias a la aparición de sus nombres.

Del fundador de la I Dinastía  de Lagash han llegado cuatro placas que le muestran como constructor de templos, destacando la que se encuentra en el Louvre (47 X 58 cm.), realizada en caliza y con la superficie dividida en dos registros.
En el registro superior aparece el rey de pie, portando el cesto de ladrillos en su cabeza, en la zona inferior está sentado realizando una libación, por lo que se encuentra con el vaso en la mano. En ambas, y a menor tamaño aparece su copero, y ante él sus hijos, incluido Akurgal, el heredero al trono.
El relieve más perfecto del último período Dinástico Arcaico es la Estela de la Victoria de Eannatum, sucesor de Akurgal, conocida como la "Estela de los Buitres", de la que solo quedan siete fragmentos.
Recoge las campañas de Eannatum de Lagash (2454-2425 a. C.) contra Ush, rey de Umma. Tiene 1,80 m. de alto, con una forma rectangular aunque en su parte superior es redondeada, y presenta decoraciones en todas sus caras.
La zona anterior se divide en dos campos con diversas escenas, en una de ellas el dios Ningirsu[1], hijo de Enlil[2], sostiene en una mano el Indugud[3], mientras que en la otra transporta una red repleta de enemigos capturados.
La parte posterior cuenta con cuatro registros, y representa la lucha entre Umma y Lagash, por lo que la obra podría estar conmemorando la victoria deEannatum sobre su vecina Umma. Estas dos ciudades estaban separadas por unos cuarenta kilómetros aproximadamente, y su enfrentamiento podría estar produciéndose por problemas de límites territoriales.
En la parte superior aparece Eannatum avanzando ante las falanges de su infantería, los lanceros están protegidos por un muro de escuderos, marchan sobre los cuerpos postrados de los enemigos. A la derecha aparecen buitres y leones devorando a los cadáveres desnudos.

Fragmento de la Estela de los Biutres
Debajo vuelve a aparecer el gobernante con su carro de guerra seguido por la infantería ligera, parece encontrarse en posición de  estar lanzando un venablo.
La misma o parecida escena se podría estar repitiendo en la parte inferior, donde la cabeza de la víctima, probablemente el rey de Umma, mira hacia atrás por encima de las cabezas desnudas de sus tropas en retirada, pero es golpeada por la lanza de una figura que se ha perdido.
En la fila más baja aparece Eannatum, aunque solo se conservan los pies, dirigiendo el funeral por los muertos, que se encuentran tendidos unos junto a otros. Sus camaradas, con cestos de tierra sobre sus cabezas, llenan la fosa común, el rey ofrece libaciones a los dioses en dos vasos de rama, mientras un buey sujeto al suelo es sacrificado a Ningirsu.
En la cara opuesta, el dios Ningirsu ha capturado a los hombres de Umma en una red y los ha destruido. La red va cerrada por un mango con la forma de los emblemas del dios, el águila con cabeza leonada sobre dos leones, mientras en su mano derecha sostiene una maza.
La figura de la divinidad ocupa dos tercios del tamaño total de la estela, va seguida por una divinidad más pequeña situada bajo el águila de cabeza de león, mientras que debajo se encuentra representada la carroza del dios. Su parte delantera, con el extremo curvo de la vara, la argolla de las riendas y las alas del águila es visible delante de la pequeña cabeza de la deidad.
Las decoraciones desempeñaron un papel secundario en la estela, lo que importaba era la claridad de la narración visual, por lo que el escultor descuida los bordes de la piedra. Así, las últimas filas de tropas están simplemente dibujadas en el lado estrecho del bloque, como si la piedra tuviera la superficie curva del cilindro.
Al finalizar el Dinástico Arcaico las ciudades sumerias caen en manos de Sargón de Akkad, que impone la dinastía accadia (2334-2279 a. C. aproximadamente), siendo el fundador de un gran imperio que pasa dominar las "Cuatro Partes del Mundo", es decir Sumer, Akkad, Elam, Subartu y Amurru.
Este imperio es derrocado por un pueblo proveniente de los montes Zagros, los Gúteos, que gobernó el territorio durante unos setenta años aproximadamente, para posteriormente ser expulsados de nuevo por los sumerios, que volverán a contar con una época final de esplendor, primero con Lagash y posteriormente con Ur, conocida como el período Neosumerio.
En esta época aparecen grandes cantidades de esculturas que representan a los reyes, así como a los personajes más importantes, siendo el gobernante más reproducido Gudea, del que se poseen más de treinta estatuas realizadas en diorita y otras piedras duras, teniendo todas ellas un gran contenido religioso, lo que se evidencia en la aparición de inscripciones dedicadas a las divinidades.
Las figuras de Gudea representan a un tipo humano que debió ser común, de labios carnosos y bien delimitados, brazos doblados en ángulo recto delante del pecho, las manos cogidas palma con palma, y con largos y finos dedos, sus rasgos acentúan la forma cilíndrica de la composición.
Se presentan en diversas posturas, sedentes o erguidas, descubierta la cabeza o con gorro de lana, etc., aunque por regla general todas tienden a ser muy semejantes.
La utilización de la diorita como material se podría deber al brillo tan intenso que desprendía en las zonas iluminadas una vez acabada de pulimentar la escultura, asimismo, con esta piedra se conseguían figuras macizas.
La obras en general estaban esculpidas con gran maestría y un notable acabado, lo quedenota la combinación de las antiguas tradiciones con las técnicas de la escuela acadia.




[1] Dios de la guerra y de la caza.
[2] Señor del Viento, rey del Diluvio y Señor de los Destinos.
[3] Águila con cabeza de león. En algunas ocasiones se confunde con Anzú, divinidad demoníaca, identificada con el Pájaro de la Tormenta.